lunes, 4 de enero de 2016

Aprendiendo a organizar la nevera y el congelador

La nevera, ese electrodoméstico que utilizamos para conservar los alimentos durante más tiempo mediante el frío. Y que se encuentra en la parte superior del congelador, cuya temperatura aun es menor. Vamos a comprar semanalmente y guardamos todos los alimentos en cada uno de los huecos, sin importar la forma. Lo importante es que quepan. Y es en estas fechas navideñas en que la comida pasa a ser el primer plano, porque suelen venir invitados y nuestra tendencia es disponer de suficiente comida, por lo que se compra de más. E intentamos de todas las formas posibles meterla en su interior y se nos olvida pensar que este aparato puede convertirse en un foco de contaminación.
Antes que nada, lo primero a tener en cuenta es llevar a cabo la limpieza y desinfección del electrodoméstico. ¿Y cómo lo hacemos? Pues con un producto especializado y papel de un solo uso. No es recomendable utilizar ningún tipo de trapo. Los expertos recomiendan que se realice cada 15 días o 1 vez al mes. Se aplica el producto en cada rincón de la nevera y se deja actuar unos 30 segundos y luego se retira con un papel.
Conviene tener en cuenta que la temperatura de arriba abajo es de mayor a menor. Por lo que cuanto menos manipulado esté el alimento, más arriba lo colocaremos. Y suena lógico porque al abrir la nevera, se genera una corriente de aire que implica una contaminación dirigida hacia la parte inferior debido a la gravedad.


Otro aspecto a considerar es la duración, que dependerá del tiempo que haya permanecido a temperatura ambiente y la forma de manipularlo.
A continuación, os dejo una imagen gráfica:


Como podéis observar, todos los alimentos listos para el consumo (solo para calentar porque están cocinados) se colocan en la parte superior. Lo más recomendable es que se guarden en tuppers ya que el papel film no es muy higiénico ya que la tendencia es reutilizarlo una y otra vez (en caso de hacerlo servir, mejor que sea para un único uso). También colocaremos los restos como las olivas (no dejarlas en la lata), un bote de salsa abierto y también los pasteles y tartas.

En la parte central pondremos los yogures y los quesos. También los embutidos, una vez abiertos. Les retiraremos el papel y dispondremos en un tupper o en bolsas con un cierre hermético.
En los cajones, se suelen poner las frutas y hortalizas y en el otro pondremos la carne y el pescado ya que suelen tener una mayor contaminación. En cuanto al pescado y carne, no se deben lavar ya que el agua facilitará la aparición de microorganismos y su posterior multiplicación. Normalmente, están envasados en bandejas y cubiertos con film transparente. En ese caso, conviene retirarlo y ponerlo en recipientes o bolsas herméticas.

En la puerta, pondremos la mantequilla, las latas de bebidas, los bricks de zumo y leche e incluso los huevos, que bajo ningún concepto deben lavarse con agua jamás ya que se favorecería la contaminación a través de la cámara de aire que contienen en la parte más puntiaguda. Por este motivo, siempre ha de ponerse hacia abajo.

Y como consejo, colocar delante lo que se deteriore antes.

Os dejo el video en el que Carmen Ferrer, nos aclara todos estos conceptos y nos da algunos consejillos.
















Llegados a este punto, vamos a por los congelados. También os dejo el video.


















En caso que queramos congelar algún alimento, debemos rotular con la fecha en que lo hacemos, que coincide en la que lo compramos. ¿Y cómo sabremos aproximadamente el tiempo de conservación? Dependerá del contenido en grasa. Cuanto mayor sea, duración más corta. Es lo que sucedería en el pescado azul. Y si nos lo filetean, también influirá.

Si vamos a comprar, los congelados hay que cogerlos al final para evitar perder la cadena del frío. Como curiosidad, lo sabremos si al descongelar el alimento queda apelmazado.

A modo casero lo mejor es que los filetes, ya sean de carne o pescado, se pondrán separados con papel film o por bolsas dentro de una bolsa de congelación cerrada y sin aire. Nos servirá de mucha ayuda si los descongelamos en el microondas. Carmen nos explica cómo hacerlo en el video anterior.
También se puede descongelar bajo el grifo de agua fría, siempre y cuando el alimento esté en una bolsa cerrada herméticamente. Aunque la mejor opción es hacerlo en la nevera desde las 24 horas previas.    
    
Y ya por último, nunca volver a congelar un alimento previamente descongelado, a no ser que lo cocinemos.

Espero que os haya servido. Ahora solo os falta aplicarlo.      

     

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